Estructura organizativa de las “maras”.

La Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos (FBI) define las maras como “una empresa delictiva que tiene una estructura organizativa, que actúa con una continua conspiración delictiva, que emplea la violencia y cualquier  otra actividad delictiva para mantener la empresa.

Es importante señalar el funcionamiento totalmente estructurado de las maras. Así, cuentan con contables que administran ingresos y gastos, médicos que los atienden tras las peleas clandestinamente para evitar denuncias a la policía desde hospitales, o con locales o casas adquiridos para la celebración de reuniones.

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         Aunque podemos distinguir dentro de la mara una jerarquía, la verticalidad no es férrea, y ésta variará en función de la “clicka” específica. Sin embargo, dicha verticalidad está más presente en las prisiones, como consecuencia de la necesidad de interlocutores para tratar con las autoridades de la prisión (muchas veces corruptas), asociaciones, etc.

         1. Dirección general o jenga. Las maras no tienen un solo líder, sino varios líderes de gran prestigio (conocidos como Mero Mero, Mero Queso o Big palabra). El Gran Míster, Leader, Primera Palabra o Ramfla determina las actividades  del grupo y es elegido en base a distintos criterios, ya sea por valentía, audacia o violencia o debido a su capacidad organizativa y de liderazgo, teniendo en algunos casos estudios, trabajo y cierto prestigio en su comunidad. El segundo al mando es también llamado Míster. La mayor parte de estos líderes se encuentran en prisión (pintones), y es desde allí desde donde dirigen las acciones, mandando cometas o wilas (mensajes). Hay líderes en todos los países donde se encuentra el grupo. Estos líderes contactan entre ellos y dirigen las acciones, siendo sus órdenes de obligado cumplimiento. Se llevan a cabo reuniones (Ruedas o Cuerdas), en la mayor parte de los casos en espacios públicos, para transmitir estas acciones y, en su caso, tomar decisiones.

         2. Clickas. Agrupaciones de jóvenes (hombres y mujeres) de entre 25 a 50 integrantes normalmente. Aunque el funcionamiento de todas las clickas es en esencia el mismo, sus modos de proceder dependen de sus líderes, con lo cual pueden sufrir variaciones de una clicka a otra. Se diferencian interiormente entre (los nombres pueden variar de un país a otro, pero los que siguen son los más usuales):

         3. Veteranos o miembros de la base dura. Generalmente, éstos son los miembros más antiguos, violentos y tatuados. Su cometido es determinado  por el Gran Míster, integrándolos en el grupo de sicarios, el de logística o el de vigilancia. Normalmente no estudian ni trabajan y carecen de lazos con el exterior. Pueden llegar a ser Míster, y sustituir así al Líder si este muere o es capturado, o consejeros con derecho a opinar, también conocidos como carnales o coronados.

         4. Novatos. Ya han realizado el brincado, bautizo o ritual marero y cuentan con un apodo y algún tatuaje. Son enseñados por un Tutor (de la base dura.) Es posible que aún estudien y/o trabajen y conserven vínculos familiares. Para ganar el prestigio del que aún carecen, tienen que  llevar a cabo actuaciones tales como matar a un marero de una pandilla rival o a un policía o asumir la condena por delitos que haya cometido otro marero de la misma pandilla.

         5. Aspirantes y simpatizantes. Se trata de los jóvenes residentes en los barrios con elevada actividad de las maras, a las que son atraídos por amistad. La cercanía a la mara determina la diferencia entre aspirante o simpatizante (contacto físico y verbal, identificación de los mareros por su apodo, etc.). Para pasar al status de novato tienen que pasar por el ritual o bautizo marero, el brincado.

         Cabe señalar que durante los últimos años ha sido perceptible una transformación de la estructura de las maras hacia una de características más piramidales.

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El peligro de los grupos antisistema.

El principal efecto de la globalización es que es un proceso que no han decidido los ciudadanos y que los perjudica como tales aunque pueda  beneficiarlos  como consumidores.

Uno de los grandes problemas de la globalización son los denominados “organismos  ademocráticos”. En la globalización  “realmente  existente” se han multiplicado los organismos  ademocráticos: aquellos  que son autónomos  de los poderes políticos y entre los que tendríamos los grupos antisistema.

A los grupos antisistema/antiglobalización no les agrupa una  sola ideología, si no la premisa mínima de la “lucha contra el sistema”. Luego cada grupo se organiza como puede, lo cual no impide que en fechas  señaladas puedan  confluir  en un objetivo común.

Las manifestaciones contra la cumbre del  Organización  Mundial  del  Comercio (OMC) en  Seattle (Estados Unidos)  en noviembre  de  1999 marcaron el punto  de inflexión  del movimiento antiglobalización.

Y  los disturbios durante la reunión del G-8 en Génova (Italia) en el año 2001, que se saldaron con la muerte de  un activista antiglobalización a manos de un carabinieri acorralado, marcaron  un  antes y un después en la gestión del orden público durante las cumbres.

A la luz de la información policial los jóvenes antisistema se agrupan en seis grandes colectivos o tipologías,  atendiendo  a cada grupo radical:

-Los que vienen  de fuera coordinados.

-El movimiento okupa.

-Los grupos anarquistas  insurreccionalistas.

-Los grupos independentistas  radicales.

-Los colectivos revolucionarios  de izquierdas.

-Grupos difícilmente etiquetables.

Pero hay que tener mucho cuidado en este punto pues  es necesario  tener  en cuenta que en algunos casos puede existir una doble y hasta triple militancia. Por ejemplo ha habido detenidos que se definen como anarquistas y okupas.

La clase social a la que pertenecen la mayoría de los detenidos de estos grupos antisistema, es de la baja, pero cada vez son más frecuentes que entre los detenidos haya hijos de familias muy acomodadas.

Entre los colectivos más importantes de grupos antisistema destacan:

a)-ATTAC.

Attac es la organización bandera de la antiglobalización,  fundada  y  dirigida en la actualidad por Bernard Cassen. El  líder  antiglobal  francés  denuncia constantemente la criminalización que sufren quienes se oponen al  actual proceso  de mundialización.

La entidad fue creada en 1998 y desde entonces ha crecido de forma espectacular. Está presente en 20 países de Europa, siendo Francia la que cuenta con más socios (35.000). En España hay 1.500 miembros, la mayor parte en Cataluña.

Esta organización también está presente en vanos  países  de  América Latina, África y  Japón.

Attac siempre ha destacado por sus campañas en favor del control democrático de los mercados  y de sus  instituciones.

Manifiestan que no están a favor de la violencia y que son pacíficos.  Muy ligados a Attac están los colectivos D-14 y la Liga Comunista Revolucionaria,  que tiene un eurodiputado, Alain  Krivine.

b)-EL MOVIMIENTO OKUPA.

Están implantados en países europeos que tienen una legislación excesivamente garantista de los derechos de los inquilinos de una vivienda, aunque la ocupen de forma ilegal. En Estados Unidos no pueden actuar, ya que allí la ley protege al propietario sobre todo y entrar en una propiedad privada sin permiso es un delito de “felonía”.

Sin embargo, en países como España, gracias a la permisiva legislación, los okupas pueden entrar en una vivienda o local vacíos, quedarse a vivir, montar un “centro cultural”, etc., hasta que un juez, después de varios años de litigio, ordena el desalojo. Éste se lleva a cabo, generalmente, con violencia contra la policía.

         Estos grupos están muy relacionados con la ideología anarquista. Utilizan la excusa de luchar contra la especulación inmobiliaria; pero en realidad, son grupos que intentan, a su manera, desestabilizar el sistema.

Algunos de estos grupos actúan bajo las órdenes de determinados empresarios del mundo inmobiliario para facilitar, o abaratar, determinadas operaciones de compra venta.

Curiosamente, muchos de los integrantes de estos grupos son hijos de familias acomodadas.

c)-LOS GRUPOS ANARQUISTAS INSURRECCIONALISTAS.

Normalmente suelen estar registradas como asociaciones  libertarias. Aunque frecuentan los centros sociales okupas, no viven con  ellos  y  suelen  llevar una vida más convencional, sin que ello  suponga  que no  se concierten  para llevar a cabo actos  violentos.

d)-LOS  GRUPOS  INDEPENDENTISTAS RADICALES.

En determinadas regiones de algunos estados, en las que parte de la población tiene ansias de independizarse del “estado opresor”, surgen estos grupos. Aprovechan cualquier tipo de movilización, manifestaciones, etc., de los partidarios de la independencia para desarrollar sus tácticas de guerrilla urbana, atacando a la policía, quemando contenedores de basura, rompiendo escaparates de comercios, etc. El objetivo es crear tensión y provocar una mayor represión de la policía: De esta manera se sienten más legitimados en sus pretensiones.

e)-LOS  COLECTIVOS  REVOLUCIONARIOS  DE IZQUIERDAS.

Compuestos básicamente por  miembros  de  ideología  comunista partidarios  de una intervención  directa.

f)-GRUPOS DIFÍCILMENTE ETIQUETABLES.

De todo tipo, comunistas, anarquistas, animalistas, etc.

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Balística Forense. Métodos de comparación de las balas.

Antes del microscopio de comparación se realizaban distintos métodos identificativos:

 

     -Medida de la anchura de las estrías con un micrómetro filiar. El filamento se alinea con un borde de la estría, se gira a la derecha y se toma la lectura del otro borde, la diferencia es la anchura de la estría).

 

     -Método de intercambio. Se realiza con una cámara fotográfica de largo foco provista de una lente de foco corto, con objeto de conseguir una buena ampliación. Se fotografía numerándose las estrías.

 

     -Método de Balthazard (1922). Moldeado de huellas sobre papel estaño. Haciendo rodar la bala sobre una hoja de estaño colocada sobre una placa de cartón.

 

     -Desarrollo geométrico sobre lámina de plomo. Resultados buenos, pero método complejo.

      -Método de Giraud (1928). Consiste en separar la capa de blindaje y extenderla laminarmente para examen. Método útil cuando la bala por el choque se halla muy deformada. Pero tiene el inconveniente jurídico de que se altera la pieza de convicción.

      Actualmente para la comparación se usa el denominado microscopio especial de comparación. Se utiliza actualmente en todas las policías del mundo. Conseguimos con el microscopio de comparación que en el visor se yuxtapongan las dos imágenes, una al lado de la otra, y se observa la coincidencia o desemejanza de las estrías o impresiones del cañón sobre el proyectil. Con visión directa y con capacidad de ser fotografiada.

      El microscopio especial de comparación requiere que el examen sea directo con visión binocular e iluminación oblicua para conseguir una mayor sensación de relieve, destacando los detalles de las huellas.

      Realizada la observación directa, el técnico procederá con el mismo microscopio a la microfotografía, directamente sobre las balas y no sobre el moldeado, porque no suelen reproducir totalmente los pequeños detalles de las huellas secundarias, que son, precisamente, las determinantes de la identidad específica del arma.

 

     Como curiosidad citamos el método STOKIS para fotografiar los proyectiles. Con la idea de que todos los puntos a fotografiar de la superficie equidisten la misma distancia a la placa fotográfica, creó una película que se introducía en un chasis curvo, cuya concavidad mira a la superficie convexa del proyectil.

 

     Sin embargo es preferible la fotografía, huella por huella. Obteniendo una colección de microfotografías en donde se habían reproducido todas las características o señales al igual que si de un dactilograma se tratara.

      Dentro de la fotografía como técnica en busca de soluciones para la balística se ideó el ciclógrafo, hoy en desuso. Eran fotografías continuas automáticas; giraba el proyectil sobre el objetivo a la vez que la película. Tenía inconvenientes como el requerir que la bala se encuentre en perfecto estado y el mal centrado en el objetivo.

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¿Homicidio o suicidio?

En casos de muerte violenta la Policía, a veces, puede tener dudas en cuanto a la causa: si ha sido un homicidio o un suicidio.

En primera inspección ocular podemos intentar despejar la dudas examinando algunos aspectos que pueden arrojar luz sobre lo sucedido. Veamos cuáles son:

Características que suelen observarse en suicidios:

➜ Lugar muy concreto y determinado ya que la víctima elige el lugar

➜ Suelen dejar una carta

➜ Unos se desnudan, otros se ponen delante de un espejo

➜ La ropa no presenta violencia o destrozos

➜ Ausencia de señales de lucha

➜ Ausencia de señales de defensa

➜ Relación arma/lesiones muy clara

➜ Muchas veces las víctimas tienen antecedentes psiquiátricos.

Características típicas de los homicidios:

➟ Desorden en la habitación

➟ Vestidos desgarrados

➟ Señales de lucha

➟ Heridas varias

➟ Heridas de defensa

Para saber más:

https://escuelacriminologia.blog/acerca-de-escuela-internacional-de-criminologia/tecnicos-especialistas/tecnico-especialista-en-ciencias-policiales/

Medidas de las armas y cartuchos

Las armas no tienen todas las mismas características y medidas, así ocurre con los cartuchos, por lo cual debemos de emplear los adecuados a cada arma, basándonos en una serie de medidas comunes a ambos que a continuación vamos a ver.

De los puntos comunes más interesantes entre arma y cartucho tenemos:

EL  CALIBRE:

Podemos definir el calibre bajo dos aspectos

  • En sentido amplio

Es el conjunto de las medidas y características de una determinada arma y su cartucho correspondiente.

  • En sentido estricto

Es el diámetro interior del ánima o el de la bala, que, aunque casi coincidentes, existen pequeñas diferencias.

­­­­­El calibre en las armas de cañón liso se determinaba por el número de esferas de plomo contenidas en una libra inglesa de peso, como ya hemos visto en temas anteriores.

Al inicio del uso de los cañones rayados, se empezó a denominar el calibre por el diámetro del cañón. El problema radica en qué medida se ha de tomar, si la existente entre campos o la existente entre rayas (= fondo de campos).

Si bien en la actualidad se da por válido como calibre la distancia que existe entre campos, hay que tener en cuenta que en algunos casos el calibre coincide con el diámetro de la bala, y en otros, ni coincide con el diámetro de la bala ni con la distancia entre campos.

El coronel Lanza, en su famoso «Tratado de Cartuchería», comenta el siguiente ejemplo: Un arma de calibre 7’62 mm. tiene las siguientes medidas:

  1. En un ánima rayada: 7’83 mm. entre rayas y 7’62 mm. entre campos.
  2. En un cañón poligonal: 7’83 mm. entre aristas y 7’45 entre caras.

Teniendo en cuenta que el diámetro de la bala que disparan ambos cañones es de 7’83 mm., ¿no sería más lógico utilizar el número 7’83 mm. como relación entre arma y cartucho, es decir, como calibre, ya que ese número es común a tres dimensiones inamovibles?

Existen dos maneras de denominar a un mismo calibre:

  1. En el sistema anglosajón se le denomina en pulgadas.
  2. En el sistema europeo, o métrico decimal, se le denomina en milímetros.

Por ejemplo: el calibre 6’35 mm. del sistema europeo equivale al calibre 25 del sistema anglosajón.

En el primer caso, son 6’35 mm., y en el segundo, son 25 centésimas de pulgada. Como el sistema anglosajón tendría cero como enteros, se omite éste, dejando un punto a la izquierda de los decimales (.25).

Para saber más:

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Falsificación de la marca de agua en documentos.

La marca de agua consiste  en la apreciación de un dibujo cuando se observa el documento al trasluz. Este dibujo se observa debido a la mayor o menor cantidad de luz que atraviesa el papel en esta zona respecto a las colindantes que no presentan marca de agua. El hecho de que atraviese mayor o menor cantidad de luz las zonas donde se encuentra la marca de agua, es debido a la diferente concentración de fibras existentes provocado por los distintos grados de espesor que se le ha dado al papel durante la  fase de fabricación.

Podemos decir que se trata de uno de los contrastes de seguridad más antiguos y más fiables de los existentes. Sólo puede ser introducido en el documento en la fase de fabricación del papel, por lo que es imposible realizarlo con posterioridad.

Son varias las formas de intentar imitarlo. La más común consiste en la estampación de un  dibujo en tinta que imita la falsa marca de agua mediante un dibujo realizado con tinta simpática o invisible que si bien no es visible con luz episcópica, al examinarlo al trasluz la tinta dificulta y limita el paso de luz por lo que se aprecian claro oscuros similares al de la marca de agua. Por supuesto la nitidez del dibujo simulado siempre será muy inferior al del original.

Para detectar esta falsedad, simplemente es necesaria la utilización de radiación ultravioleta. La simulación mediante tinta invisible emitirá respuesta fluorescente al ser sometida a esa radiación, mientras que en el documento original no existirá ninguna respuesta.

Al hacer la comprobación anterior, se debe tener en cuenta el realizarla por ambas caras puesto que normalmente la tinta simpática nada más se estampa por un solo lado, y si la comprobación con radiación ultravioleta se realiza por éste, es posible que no se aprecie fluorescencia.

También se ha falsificado la marca de agua mediante un dibujo intermedio en “sándwich”. En este caso para la confección del documento se utilizan tres soportes, dos exteriores que reproducen el anverso y reverso del documento falso, y otro en el que bien en positivo o en negativo, según el caso, se realiza la marca de agua a imitar y que se coloca entre medias de los dos anteriores. Lógicamente, examinando minuciosamente el lateral del documento falso se aprecia que no está realizado en un solo papel, sino en tres.

Otro procedimiento de falsificación de la marca de agua, consiste en utilizar una auténtica  existente en el soporte de un documento y sobre él realizar la falsificación. De esta manera para falsificar el Documento nacional de Identidad en su formato antiguo, el cual presentaba en su parte central una marca e agua representando al Escudo Nacional, se ha utilizado para su confección y como soporte el papel de los oficios de la Administración de Justicia el que también dispone en su confección de una marca de agua consistente en un Escudo Nacional, si bien de dimensiones ligeramente diferentes al anterior, pero que son suficientes para inducir al suficiente error en la persona que examina el documento.

Análisis de tintas con el VSC

Entre los sistemas no destructivos para diferenciar dos tintas, sin ninguna duda el mejor es el VSC (en los años 90 del siglo XX apareció la 1ª generación [VSC-1], y hoy ya van por la 5ª [VSC-5]).

         VSC significa “Video Spectro Computerizado, aunque algunos autores en la bibliografía lo citan como Video Spectro Comparador.

         Es un aparato que facilita las observaciones, sin variar el documento de posición a través de un monitor. Bombardea el documento dubitado con todas las longitudes de onda visibles, y al coincidir con la de la tinta cuestionada, el trazo desaparece del monitor por el que estamos visionando el documento. Esa longitud de onda es la del color de la tinta en cuestión.

         Esa misma operación se repite con la otra tinta cuestionada.

         Si tienen longitudes de onda distinta, está científicamente demostrado, que son tintas distintas, pero si ambas tintas tienen la misma longitud de onda, eso no implica que ambas tintas hayan salido del mismo útil. Esto es muy importante que un técnico en Documentoscopia lo tenga claro.

Falsificaciones en la antigüedad.

Los falsificadores y por ende las falsificaciones han existido siempre.

         El más antiguo fraude de que se tiene noticia, lo descubrió Champollion en el siglo XIX, cuando estudiaba los jeroglíficos murales egipcios, al observar modificaciones en ellos a través de raspados o de otras alteraciones, en los cuales el faraón reinante mandaba borrar todas las huellas de derrotas anteriores o bien se apropiaban de las glorias de sus colegas precedentes. Estas operaciones no sólo se descubrieron en murales sino también en monumentos conmemorativos de una primera victoria.

         Se sabe que los griegos clásicos ya tuvieron problemas con algunas raspaduras e interpolación de palabras en documentos, algunas veces meras piedras escritas, y que acudían a los augures para solucionarlos.

         Los primeros romanos también acudían a sus augures para este tipo de problemas.

         Fueron los romanos los primeros que contemplaron la necesidad de la protección jurídica de los documentos con respecto a las falsificaciones. Esto implica que la primera referencia histórica a este respecto se encuentra en el Derecho Romano en la “Lex Cornelia de Falsis” del año 78 aJc., relativa a la garantía de los testamentos, sonde existen disposiciones expresas sobre los signos de alteración (“signum adulterium” D-28,1).

Dentro de esta misma Lex Cornelia, la falsificación de documentos estaba considerada como “gravius et detestabilius homicidio et beneficio”.

         San Pablo (¿? – 66 DC) en una de sus epístolas ya decía que debía ser castigado “qui falsis instrumentis actism espistulis, rescripts scies dolo malo usus fuerit, paena falsis coercetur.”

Suetonio (69 -126 DC) en su libro “Vida de los doce Césares” cuenta que el emperador romano Tito (79 – 81 DC) fue lo suficientemente hábil como para ser considerado el mayor falsario de su tiempo.

         El escritor hispano nacido en Calahorra, Marco Fabio Quintiliano (42 – 120 DC), en el año 88, en su obra más importante “Institutio Oratoria”, recomienda las normas a seguir para descubrir las falsificaciones. No procede aquí hacer una biografía de Quintiliano, pero sí es necesario decir que fue el más grande escritor hispano de esta época.

         Del emperador romano Constantino I el Grande (306 – 337 DC) se sabe que necesitó de los trabajos de expertos en escritura en varios asuntos de falsificaciones.

         Procopio (historiador bizantino del siglo VI), relata que Prisco de Emese, sólo fue descubierto en sus falsificaciones por su propia confesión.

         En el año 539, el emperador bizantino Justiniano en su novela 73 (las “novelas” de Justiniano son los edictos o constituciones de este emperador posteriores a su famoso código “Digesto” publicado en el año 534) hace mención a un error judicial cometido por expertos en falsificaciones.

         En su novela 44, capítulo II recomienda algunas precauciones a fin de “nom ocasionem quibusdam falsitatem committere.”

         El mismo Justiniano en su novela 49 negaba que se pudiera determinar una conclusión judicial únicamente por el examen de una prueba escrita y da medidas para asegurar la autenticidad de las piezas de comparación.

         En el derecho germánico nos encontramos en el artículo 112 de la Constitución Criminal Carolina, la tutela penal de algunos documentos.

         En el derecho italiano medieval antiguo, el delito de falsificación pierde importancia porque entra en vigor el principio “dignior est vox viva testium quam vox mortua instrumentorum.”

         El Fuero Juzgo (Código principal de los visigodos, publicado en el año 654) en el Libro VII, dedica el Título V “a los que falsean escritos” y el Título VI “a los que falsean metales”.

         Tenemos un buen ejemplo de falsificación en España en las Decretales de San Isidoro (fechadas en el año 850). No debemos confundir este San Isidoro, mártir voluntario ante los árabes, que fue decapitado en el año 856, con el más famoso San Isidoro, arzobispo de Sevilla desde el año 599.

Puedes convertirte en un experto en descubrir falsificaciones realizando nuestro curso de Perito Judicial en Documentoscopia.

El “headspace” en la fabricación de armas de fuego.

Respecto al desarrollo de presiones y dilatación consecuente de la vaina en el momento del disparo, es obvio que un cartucho introducido en recámara debe quedar firmemente posicionado en forma tal que su culote haga contacto con el plano frontal del dispositivo de cierre de la misma (llámese este cerrojo, corredera, bloque basculante, etc.), a fin de que se realice el disparo con las máximas garantías de seguridad de funcionamiento del arma en el primero y sucesivos disparos y, lo que es más importante, de la propia seguridad física del tirador.

Pues bien, para que dicha obviedad se cumpla, es necesario que durante el proceso de fabricación de la recámara se respeten al máximo las medidas y tolerancias de la cota de fijación del cartucho reseñadas en los planos de ésta. Esta cota, espacio, medida o distancia es la de mayor importancia para el diseño y fabricación del cartucho y, por supuesto, también de la recámara que lo recibe. Dicha cota está definida como la distancia existente entre el plano anterior del cierre (de recámara) y la superficie de apoyo del cartucho.

Los anglosajones llaman headspace a este mencionado espacio o distancia, y lo definen de forma más precisa como “la distancia existente entre el cierre de recámara y la parte de la recámara en la que, por topar en ella la vaina del cartucho, se impide su movimiento hacia adelante”.

El headspace o cota de fijación, que es lo mismo, si bien la mayoría utiliza el término anglosajón, está garantizando la seguridad de funcionamiento de la cámara de combustión que, sabemos, es la combinación de cartucho y recámara. Si dicha distancia se encuentra fuera de tolerancia por exceso, cuanto más exceda la misma, más probabilidades tendremos de fallos de percusión por no golpear correctamente la aguja percutora al pistón; y más probabilidades tendremos de accidentes de explosión del cartucho por rotura de vaina; bien en el mismo culote, bien en su tercio inferior, con los riesgos consiguientes. Estos riesgos pueden ir desde el simple susto hasta serio daño físico al tirador.

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El modelo de Megargee sobre delincuentes violentos.

Uno de los modelos que más investigación ha impulsado en personalidad y violencia, ha sido el propuesto por Megargee en l966. Megargee sugirió que los delincuentes violentos podían dividirse en dos categorías: los sobrecontrolados y los subcontrolados. Según este modelo, la violencia ocurre cuando la instigación a la violencia, mediatizada por la rabia, excede el nivel de control de los sentimientos agresivos o impulsos de un individuo.

Los sujetos sobrecontrolados tienen controles rígidos contra la agresión, raramente agreden física o verbalmente ante provocaciones incluso muy serias; su agresión se va construyendo, se va llenando de resentimiento hasta que explota de cólera por cualquier razón en un hecho de gran violencia (sus víctimas pueden aparecer desmembradas, acuchilladas varias veces o con múltiples disparos); una vez liberada la tensión, el sujeto puede volver a su estado normal de tranquilidad y control. No suelen tener antecedentes delictivos. Son propensos a ser interpretados en los tests de personalidad como sujetos no agresivos y controlados, con personalidad no psicopática y, sin embargo, pueden encontrarse entre los delincuentes con agresiones y homicidios más severos. Así se entiende que jóvenes extremadamente violentos pueden ser diagnosticados en los tests de personalidad como poco agresivos y más controlados que otros jóvenes delincuentes moderadamente agresivos. Esta hipótesis del sobrecontrol demuestra que las variables de personalidad no son en sí mismas suficientes para explicar la violencia, sino que reflejan patrones de desviación o disposiciones que pueden incrementar la probabilidad de conducta criminal pero que no conducen de forma irrevocable a los actos violentos (Blackburn, 1993).

En contraste, los subcontrolados tienen más probabilidad de ser identificados con personalidades psicopáticas y con inhibiciones débiles de la agresión.  Responden agresivamente de modo habitual, incluso cuando la provocación sea mínima; en este caso la violencia desplegada es menor, aunque más frecuente, y puede ocasionalmente matar a la víctima.

Basándose en este trabajo, Blackburn (1971), en un estudio realizado con 56 asesinos internados en un hospital psiquiátrico penitenciario, distinguió las siguientes cuatro categorías elaboradas con el test MMPI: dos de sobrecontrolados (represores sobrecontrolados y depresivo-inhibidos) y dos de subcontrolados (paranoico-agresivos y psicópatas). Los represores sobrecontrolados exhiben un alto grado de control del impulso y de actitud defensiva, bajos niveles de hostilidad, ansiedad y síntomas psiquiátricos; los depresivo-inhibidos se caracterizan por bajos niveles de impulsividad, extraversión y hostilidad interna, y altos niveles de depresión. La clasificación de subcontrolados incluye al grupo de psicópatas con pobre control del impulso, alta extraversión, hostilidad externa, baja ansiedad y pocos síntomas psiquiátricos; y un grupo de paranoico-agresivos que también presentan alta impulsividad y agresión, pero se diferencian de los anteriores en la presencia de síntomas psiquiátricos, especialmente psicóticos.

La posición teórica con respecto a estos grados de control ha sido objeto de debate. Mientras que Bartol (1991) ha sugerido que la baja inhibición de los subcontrolados se corresponde con la proposición eysenckiana de que la conducta antisocial es el resultado de un fallo en la condición de control del impulso (lo que haría referencia a rasgos estables de personalidad), otros autores lo explican en términos de relaciones interpersonales. Blackburn (1993) ofrece un resumen más actual de estas posiciones: mientras que en los grupos de subcontrolados la probabilidad de la violencia se incrementa como resultado de su aproximación hostil y coercitiva en la solución de problemas interpersonales, en los grupos sobrecontrolados aquélla puede ser el último recurso cuando fracasan sus intentos de resolver la situación a través de la sumisión o evitación del problema.

Aunque, como vemos, la original clasificación de Megargee sobre sujetos subcontrolados y sobrecontrolados ha sido refinada y apoyada por la investigación empírica, es bastante poco probable que estas clasificaciones basadas en factores individuales puedan explicar en sí mismas el desarrollo del delito violento (mucho menos su etiología; en realidad sólo muy indirectamente estas tipologías pueden ser consideradas explicaciones causales de la delincuencia). La cuestión sigue siendo por qué ciertos individuos en ciertas situaciones cometen actos violentos como el asesinato, lo que requiere la combinación de factores personales y ambientales, porque como aseguran Cresswell y Hollin (1994) los factores impredecibles del ambiente pueden ser tan importantes en la determinación del número de fatalidades y captura del agresor, como su competencia, motivación e inteligencia.