Estructura organizativa de las “maras”.

La Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos (FBI) define las maras como “una empresa delictiva que tiene una estructura organizativa, que actúa con una continua conspiración delictiva, que emplea la violencia y cualquier  otra actividad delictiva para mantener la empresa.

Es importante señalar el funcionamiento totalmente estructurado de las maras. Así, cuentan con contables que administran ingresos y gastos, médicos que los atienden tras las peleas clandestinamente para evitar denuncias a la policía desde hospitales, o con locales o casas adquiridos para la celebración de reuniones.

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         Aunque podemos distinguir dentro de la mara una jerarquía, la verticalidad no es férrea, y ésta variará en función de la “clicka” específica. Sin embargo, dicha verticalidad está más presente en las prisiones, como consecuencia de la necesidad de interlocutores para tratar con las autoridades de la prisión (muchas veces corruptas), asociaciones, etc.

         1. Dirección general o jenga. Las maras no tienen un solo líder, sino varios líderes de gran prestigio (conocidos como Mero Mero, Mero Queso o Big palabra). El Gran Míster, Leader, Primera Palabra o Ramfla determina las actividades  del grupo y es elegido en base a distintos criterios, ya sea por valentía, audacia o violencia o debido a su capacidad organizativa y de liderazgo, teniendo en algunos casos estudios, trabajo y cierto prestigio en su comunidad. El segundo al mando es también llamado Míster. La mayor parte de estos líderes se encuentran en prisión (pintones), y es desde allí desde donde dirigen las acciones, mandando cometas o wilas (mensajes). Hay líderes en todos los países donde se encuentra el grupo. Estos líderes contactan entre ellos y dirigen las acciones, siendo sus órdenes de obligado cumplimiento. Se llevan a cabo reuniones (Ruedas o Cuerdas), en la mayor parte de los casos en espacios públicos, para transmitir estas acciones y, en su caso, tomar decisiones.

         2. Clickas. Agrupaciones de jóvenes (hombres y mujeres) de entre 25 a 50 integrantes normalmente. Aunque el funcionamiento de todas las clickas es en esencia el mismo, sus modos de proceder dependen de sus líderes, con lo cual pueden sufrir variaciones de una clicka a otra. Se diferencian interiormente entre (los nombres pueden variar de un país a otro, pero los que siguen son los más usuales):

         3. Veteranos o miembros de la base dura. Generalmente, éstos son los miembros más antiguos, violentos y tatuados. Su cometido es determinado  por el Gran Míster, integrándolos en el grupo de sicarios, el de logística o el de vigilancia. Normalmente no estudian ni trabajan y carecen de lazos con el exterior. Pueden llegar a ser Míster, y sustituir así al Líder si este muere o es capturado, o consejeros con derecho a opinar, también conocidos como carnales o coronados.

         4. Novatos. Ya han realizado el brincado, bautizo o ritual marero y cuentan con un apodo y algún tatuaje. Son enseñados por un Tutor (de la base dura.) Es posible que aún estudien y/o trabajen y conserven vínculos familiares. Para ganar el prestigio del que aún carecen, tienen que  llevar a cabo actuaciones tales como matar a un marero de una pandilla rival o a un policía o asumir la condena por delitos que haya cometido otro marero de la misma pandilla.

         5. Aspirantes y simpatizantes. Se trata de los jóvenes residentes en los barrios con elevada actividad de las maras, a las que son atraídos por amistad. La cercanía a la mara determina la diferencia entre aspirante o simpatizante (contacto físico y verbal, identificación de los mareros por su apodo, etc.). Para pasar al status de novato tienen que pasar por el ritual o bautizo marero, el brincado.

         Cabe señalar que durante los últimos años ha sido perceptible una transformación de la estructura de las maras hacia una de características más piramidales.

Para saber más: www.escuelacriminologia.com